Situada
a orillas del mar Báltico, cerca de la desembocadura
del río Daugava en el golfo de Riga.
Dentro de su riqueza histórica y arquitectónica
coexisten casas habitadas y torres de iglesias
procedentes de la
Edad Media, con
edificaciones en arquitecturas 'art nouveau' y
ecléctica. A esto hay que añadir el encanto propio
de los verdes bulevares de la ciudad y de las
construcciones en madera, que se encuentran cruzando
el río Daugava. Entre los lugares de interés destaca
la Catedral, la casa de las Cabezas negras (Melngaviu
nams), el monumento a la Libertad
con una altura de 43 metros, uno de las más altos
de Europa
y el Castillo de Riga.