En marzo de 1868, el geólogo Louis Lartet, descubrió los primeros cinco esqueletos de cromañones, los ejemplos más antiguos conocidos de Homo sapiens sapiens, en el abrigo rocoso de Cro-Magnon en Les Eyzies-de-Tayac. Estos esqueletos incluían un feto, y los cráneos hallados tenían un aspecto sorprendentemente moderno, siendo mucho más redondeados que los precedentes neandertales.











